Es interesante buscar el origen de esta problemática. Si bien el cáncer tocara las puertas de todas las familias de este país, la historia sería otra y es seguro que se tendrían personas conscientes al frente de estas instituciones, sin embargo las condiciones laborales y las luchas sindicales por mejores salarios se anteponen a urgencias como la reparación y compra de los equipos necesarios para el tratamiento del cáncer. Además relucen los intereses personales de los médicos en promover los servicios privados a partir de los cuales obtienen una remuneración considerable, suficiente para incentivarlos a dejar sus puestos en hospitales públicos durante horas laborales para ir a prestar sus servicios profesionales a centros privados.
¿Pero hasta qué punto ha llegado la deshumanización de un sector que se puede considerar como el más delicado y influyente en la atención y bienestar social de toda una población? Parece ser que los salarios considerables que ganan los médicos de este país que los coloca entre las clases medias y adineradas de este país lo ha hecho olvidar que una gran mayoría de la población no puede acceder a tratamiento tan costosos como lo son en hospitales privados, y aún menos en casos de enfermedades tan críticas como el cáncer. Puede que entonces sea necesario que los dirigentes sean conscientes de que cualquiera puede ser víctima de una enfermedad terminal como el cáncer y que por lo tanto es necesario proveer de salud integral a todos los trabajadores que aportan con una gran parte de su sueldo a un servicio que debería ser igualmente retribuyente. Los aparentes esfuerzos que se realizan en esta institución parecen ser no más que trucos políticos para mantener a la gente pendiente y engañada acerca de las operaciones que se realizan en pro de mejorar el sistema. Mas, no se han visto más que desmejoras continuas y planes fracasados a lo largo del camino, dejando mucho que desear acerca de la administración y de la planificación que se lleva a cabo en las instituciones de salud públicas.
La pregunta que surge a partir de este artículo es si ¿será la falta de conciencia de los funcionarios, la responsable de esta continua desmejora en el sistema de salud pública?
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