El acuerdo más relevante, a criterio personal, es “No te tomes nada personalmente”. Esto en tanto se le dé un valor relativo a las palabras de los demás, de modo que tengan mucho o poca influencia en nuestras vidas.
Cada persona es el resultado de un proceso de vida, del cual son en parte responsables. Este proceso, y sobre todo la parte incontrolable del mismo ha conducido a cada persona a vivir un “sueño” diferente, refiriendo a la expresión utilizada en este libro. Ese sueño que cada persona vive en el presente le hace percibir la “realidad” de forma única, por ende ninguna persona posee el don de la verdad absoluta. Se hace referencia a las partes controlables y las partes incontrolables del proceso de vida, como las decisiones que se toman día a día, y a las condiciones sociales y de entorno en las que se desenvuelve cada individuo durante las primeras etapas de la vida, respectivamente. Ese proceso promueve que cada persona emita juicios variables hacia las cosas que percibe, aunque resultan ser similares a los grupos de individuos con los que se rodea. Sucede de manera similar con el sentido de la vista, se sabe que todas las personas perciben las cosas de manera muy similar, sin embargo es posible que no vean exactamente lo mismo. Ante esta evidente relatividad de los juicios emitidos por los individuos que nos rodean resulta muy fácil poner en tela de duda su información emitida, a manera de juicio personal, la cual puede ser fácilmente debatida y rebatida.
De esta manera resulta más fácil comprender el hecho de que las palabras adquieren poder en función del valor que les dé el receptor. Así que como se menciona en el texto, no hay que dejarse llevar al infierno de las otras personas y más que eso hay que aprender a distinguir y a filtrar la información y la intención que cada palabra lleva. Así que en la medida que se mejore la experticia de recibir las palabras de aliento o de mala intención de las demás personas, se podrá mejorar también la calidad de vida en cuanto se es más consciente de la capacidad de alejar esos malos pensamientos y recibir aquellos llenos de positivismo y amor.
La manera en que se reciben los mensajes debe también ir acompañada de un trabajo por mejorar la forma en que se emiten los mensajes. Si se conoce la capacidad que tienen las palabras de influir en la vida de las demás personas, también se conoce la gran responsabilidad que se trae y que se debe practicar cada vez que se habla, que de paso es parte fundamental de la vida en sociedad.
El chisme es parte importante del humano moderno y puede ser visto como parte de la competencia entre animales de la misma especie, en cuanto que se busca descalificar de cualquier manera al otro, señalando cualquier punto débil. Sin embargo, este veneno saliendo de cada persona envenena a su vez su entorno. Así que más allá de resultar entretenido y constructivo, resulta en un círculo vicioso de envidia e hipocresía que no hace más que crear sentimientos de odio, desconfianza y culpa en la persona que emite sus juicios con mala intención tanto como en aquellas personas que la rodean.
El primer paso para mejorar la energía positiva en el sueño de cada persona, no solo empieza por dejar de pronunciar esas poderosas palabras con mala intención. Sino decidirse por aprender a ser tolerante, y esta palabra resulta ser un clave en el proceso. Ya que con tolerancia no solo se acepta la manera de ser de las demás personas, sino que se comprende y hasta se vuelve una fuente más de aprendizaje. Así que en lugar de atacar deliberadamente aquello que no se conoce o aquello que no se comprende, se procede a evaluar y a investigar de forma tal que se torne en algo más ameno y provechoso para el crecimiento de cada individuo.
Si cada persona procura mesurar sus palabras va también a tener un impacto directo y muy posiblemente positivo en su entorno. Así que es necesario comenzar a practicar, de manera que la práctica se vuelva una costumbre y de esta se obtenga un hábito. Por supuesto que si las palabras no van acompañadas de la intención de brindar amor a los demás, es evidentemente hipocresía y se estaría cayendo en un auto engaño. Así que esta práctica debe procurar ir acompañada con buena intención, con amor, de forma que los mensajes sean siempre positivos, y por decirlo de mejor manera, con buena vibra.
Aunque lo que se menciona anteriormente, es notablemente el primer acuerdo “sé impecable con tus palabras”, denota la importancia que tiene la interacción que tienen los acuerdos entre ellos. No tomarse nada personalmente es el proceso de recibir, mientras que ser impecable con las palabras es el proceso de emitir. Estos dos primeros acuerdos son más cercanos entre sí, a criterio personal, ya que personalizan el proceso de comunicación que tienen los seres humanos y el primero no va a funcionar sin el segundo, y viceversa.